Un beso robado

La Galería Urbana del Barrio del Oeste 2018 nos dejó una maravillosa obra del artista Ze Carrión titulada “El Beso”. En ningún momento aparece en el título que fuera robado. Pero eso es lo que ha sucedido. Ese beso nos ha sido robado de la noche a la mañana. No lo busquéis ya por el Barrio del Oeste. Ha desaparecido. Y todo ello con la complicidad y bajo el amparo de dos organizaciones: la cervecera Mahou y la Asociación de Vecinos ZOES.

Pasemos a los hechos hasta donde yo los conozco. En la actividad de la Galería Urbana, los vecinos del barrio ofrecen sus puertas de cochera o sus muros para que sean intervenidos por artistas seleccionados en una convocatoria pública anual. Tengo entendido que una vez elegidas las obras que participan en la convocatoria anual, se presentan a los dueños de esas puertas que asumen que esa será la obra que las decorará. Hasta aquí todo perfecto. Pero resulta que esta obra se ha convertido en un icono reivindicativo de la lucha por la igualdad de derechos de las personas LGTBI, sirviendo de fondo a múltiples fotografías difundidas en las redes sociales apoyando esta causa. Y esto ha debido molestar al dueño o dueña que mostró su deseo a la Asociación de vecinos del barrio de que dicha obra fuera sustituida por otra. Parece ser que se le convenció para que se dejara en su lugar hasta la convocatoria de este año.

Y ayer, durante un evento de promoción comercial aprovechando el tirón que el arte urbano tiene, por parte de la marca de cervezas Mahou y en el que colaboraba la Asociación de Vecinos, le llegó la hora a nuestro beso. Otro artista (del que no daré pistas porque hasta donde sé es ajeno a esta historia y no sabía nada de ello), plasmó una nueva obra encima de la anterior.

Puesto al habla con la Asociación de Vecinos se me justifica el despropósito por la queja del dueño o dueña del local, por el carácter efímero del arte urbano y porque a fin de cuentas, una obra ha sustituido a otra. Y hablando con el autor de la obra me manifiesta su desconocimiento de lo sucedido. Nadie se ha puesto en contacto con él para decirle nada y me dice literalmente “que los gestores culturales se están aprovechando en muchas ocasiones de los artistas para revitalizar barrios y que el mundo se nutre de la mediocridad lamentablemente

Y resulta curiosa esta coincidencia. Esta obra censurada, aunque se le quiera poner cualquier otro nombre a lo que se ha hecho con ella, obtuvo una mención especial del jurado en la convocatoria de 2018. Y el mismo día en que desaparece, el ganador de esa edición, Guillermo Bueno está sufriendo un ataque a su libertad de expresión por otra obra realizada en el barrio de Lavapiés de Madrid que podéis ver picando el enlace. Malos tiempos para la libertad de expresión.

De una empresa no espero otra cosa más que la mercantilización de todo aquello que toca pasando por encima de lo que haya que pasar. Pero de una Asociación que se califica de progresista y propulsora del arte como herramienta de transformación social, no esperaría nunca su participación en este hecho y, ni siquiera, su justificación porque personalmente, no se la encuentro por ninguna parte.

Esta página y quien la escribe condena enérgicamente la censura y apoya completamente la libertad de expresión. Mi solidaridad con Ze Carrión aparte de la admiración que ya profesaba por su trabajo y tratar de reparar desde aquí con lo que sigue, el daño causado. Hoy hemos dejado nuestra inocencia por el camino. Pero nuestro beso seguirá en la mente y en el corazón de muchas personas que lo admiramos y lo exhibíamos con orgullo en nuestro barrio.

Y los comentarios están abiertos para que quien lo deseé pueda aportar su punto de vista.

De este artista se dice en la página de Muros de Tabacalera: ” Ze Carrion es un artista multidisciplinar insaciable,  urbano y guerrillero. Licenciado en Bellas Artes, ha realizado intervenciones en todos los países europeos. Un obrero del aerosol y la plástica. Incansable trabajador, su obra desprende espíritu reivindicativo y luchador, reflejando sus terrores e inquietudes. Está en el punto intermedio entre el graffiti y el arte urbano, materiales y formas típicamente utilizados en graffiti pero con un concepto de lo pictórico casi academicista. En ocasiones, al ver su obra no se sabe donde acaba el artista y donde empieza el arte.”

Más información:

Página de Instagram

StreetArtAddicted de Anita Slowy

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Victorino García dice:

    Era de prever que ocurriría algo parecido aunque no es la primera obra borrada de las paredes de ese barrio que cada día pertenece más al establishment hostelero de la ciudad. La cuestión no está en que el dueño o dueña se hayan sentido molestos por una difusión no esperada entre colectivos marginales o marginados, que también, la cuestión está en que un barrio “modelo” no puede admitir la libertad de expresión si empieza a ser parte del poder como es ser visitable por gentes de toda índole y condición dentro de programas dirigidos por las entidades que dominan la ciudad: ayuntamiento y hostelería. Si son capaces de echar con viento fresco a las ferias del libro de la Plaza Mayor… ¿cómo no van a poder con el arte que ponga en cuestión alguno de los “pilares” de esta ciudad conservadora y fascista donde las haya?

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  2. Eduardo dice:

    Inaceptable… Una muestra más del papanatismo y el catetismo que nos rodea en esta ciudad.

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  3. lauradebife dice:

    Qué barbaridad!! Repudiable!! Toda mi solidaridad para con el artista Ze Carrion. Y abogo para que este tipo de hechos contra la libertad de expresión, no se produzcan ni el Barrio del Oeste, ni en Madrid, ni en ninguna parte del mundo!!!

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  4. Luis Agüero dice:

    Increíble,que se censure la manifestación de emociones y sentimientos humanos a través de la pintura plasmada en un lienzo urbano.No existe ideología en los pinceles o el artista sino en el que lo visiona e interpreta.

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  5. madonaperra dice:

    Me parece del todo inaceptable. La censura mata la imaginación, la cultura, la convivencia se resiente y el invento de la galería urbana queda en entredicho. Algo huele a podrido en “Dinamarca”.

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